Capitulo 1

miércoles, 28 de julio de 2010

Capitulo 8

Capitulo 8 “Un vistazo a la realidad”

Demasiado tarde para los guardias, ya habías desaparecido de su vista.

Un gran cerco negro de dos metros era lo que rodeaba esa antigua escuela abandonada, era grande y espaciosa, aunque estaba a oscuras, lo único que iluminaba eran las estrellas, pues la fase de la luna era nueva.

Caminabas cojeando, dejando manchas de sangre. Era un vecindario solitario, las casas cercanas eran antiguas y deshabitadas. Ves esa escuela vieja y abandonada, fue el primer lugar que se te ocurrió como refugio. Tratas de escalar esa gran reja de acero negro, pero te es bastante complicado: Pues tenías una gran herida en todo el abdomen y estabas completamente deshecho, y sangrabas por todo tu cuerpo.

Tratando de escalar ese cerco dejabas marcas de sangre, poco a poco subía hasta llegar al punto más alto del cerco, a punto de dar la vuelta a la reja, te resbalas dando una voltereta en el aire y cayendo de espaldas contra el duro y deshecho asfalto que tapizaba todo el jardín de ese viejo edificio.

Miraste a las estrellas; esa noche su luz irradiaba más que nunca. Te costó trabajo volverte a poner de pie, cuando notas algo extraño, el dolor se había ido, y tu herida estaba sanada: en cuanto a tu piel seguía carnosa y ardiente.

Al ponerte completamente de pie te das cuenta que de todas las cosas que se hallaban tiradas en ese edificio, periódicos viejos, botellas, trozos de madera, pañuelos sucios, pedazos de yeso e incluso algunas aves muertas.

Al ver todos esos materiales tú mirada se fija en la gran puerta de entrada a aquel edificio. Te pones de pie y corres hacia ella cuando escuchas patrullas a lo lejos.

Esa puerta parecía muy antigua pues tenía marcos de acero oxidado, era color caoba tenía algunas manchas blancas y rasgaduras.

Intentando abrir a prisa la puerta te das cuenta observas que la puerta tiene candado: era grande viejo y oxidado. Cuando de pronto notas que lentamente se acercan luces estroboscópicas color rojo y azul. Así que corres desesperado a una ventana que estaba entreabierta, al intentarla abrir notas que está atascada, intentaste abrirla con todas tus fuerzas pero era inútil, cuando estabas casi dándote por vencido ves una roca del tamaño de tu puño y la lanzas con todas tus fuerzas hacia la ventana. Botaron cientos de pedazos de vidrio por todas partes, parecía que llovían cristales, pareciera que caían en cámara lenta, era un momento hermoso pero no era emotivo según la situación, pues lo que más importaba era esconderte. Al escalar el muro para llegar al otro lado no te importaba que aún quedaban pedazos de vidrios incrustados en el marco de la ventana. Al sentir el impacto del frio, húmedo y duro piso intentas hincarte para observar por la ventana lo que sucedía haya afuera.

Al acercarse aún más las luces te das cuenta que no era exactamente una patrulla, era un simple carro moderno con luces estroboscópicas y de neón, en ese carro había un chico y una chica de aproximadamente diecisiete años. Se paró frente a la entrada de la escuela y aquellos chicos comenzaron a besarse. No le tomaste importancia a eso. Te das la vuelta recargándote sobre la fría y muerta pared, deslizándote lenta y detenidamente hasta llegar al suelo.

Había un pequeño charco enfrente de ti, te acercaste lentamente a él: Podías observar claramente que ese no era tu rostro, completamente deshecho, no sabias en lo que te habías convertido. En eso una gota de sangre cae en el charco agitándolo completamente y transformándose la clara agua en obscura y espesa sangre. Volteaste hacia todas partes para identificar algún peligro en ese lugar, estaba completamente vacío, parecía todo menos escuela, había grafitis por todas partes, gotas caían del techo, era un lugar frio y húmedo, había pocas ventanas. El agua que se transformo en sangre ya se había calmado justo cuando empieza a volverse a agitarse nuevamente, un ligero sonido retumbaba tus oídos se volvía muy repetitivo, en eso las sirenas de la policía empezaron a sonar más fuerte y cerca que antes. Por más que querías tus piernas no respondían, un ligero bip empezó a son cuando de pronto un estrepitoso ruido te despierta, era como si hubieran tirado un escritorio desde un octavo piso.

Pedazos de madera y acero botaban por todas partes, personas armadas y con traje de fuerzas especiales entraron por una pared a unos cuantos metros, todos te rodearon mientras te apuntaban, helicópteros y patrullas se escuchaban por todas partes, reflectores apuntaban el edificio. Todo se enmudeció veías como los hombres armados te apuntaban y les hacían señas a los demás, uno te levantó y te aventó contra una pared violentamente mientras te ponía unas esposas en las muñecas y en los tobillos.

Te escoltaban más de ocho hombres armados mientras te metían violentamente dentro de un auto blindado. No sabias a donde te llevaban había un silencio de muerte, lo único que se podía escuchar es el roce de las llantas en el pavimento, estabas rodeado por hombres armados, no podías hacer nada solo esperar a ver lo próximo que viniera, ya no te podía sorprender nada.

El auto blindado pasaba por una carretera completamente vacía, iban tres patrullas tras al auto blindado y dos más al frente, podían verse los conductores como tenían un casco y estaban uniformados como los demás. Estaba completamente obscura y solitaria la carretera. De pronto del silencio se oye como una de las patrullas de adelante quema llanta y el auto blindado empieza a serpentear un poco. Observas a los hombres armados como se asomaron para la cabina delantera y en eso se oye como dos metales chocan y vidrios se despedazan, el conductor del auto blindado hace una maniobra con el coche pero no resulto de lo mejor pues el auto se empezó a balancear hacia un lado y luego al otro, fue entonces cuando el auto empezó a volcarse dando decenas de vueltas por la carretera, pedazos de vidrio botaban por todas partes, el auto se estaba comprimiendo por los golpes, todo daba vueltas…

Todas las patrullas se encontraban volcadas y en llamas, los oficiales estaban muertos o inconscientes al igual que tu.

Horas después despiertas, todo se veía borroso, cuando se empieza a tornar claro notas que estabas en una celda, solo tenias vendada toda la cara, tenias los brazos quemados y carnosos. No había ni una sola ventana solo una puerta de acero, y luces en el techo, las paredes al igual que el techo eran blancas, el suelo era gris, tenias un traje completamente azul claro. Al intentar levantarte te diste cuenta de que algo ocurría. Estabas en una camilla; tus brazos y tus piernas al igual que tu cuellos estaban atados a la camilla.

En eso se escucha como abren la puerta, era un hombre de blanco, de unos cincuenta años, junto con una muchacha de unos veinticinco años con una tabla para anotar algo. Y estaban escoltados por dos policías que se quedaron esperando en la puerta.

El hombre tenía un pequeño vasito de plástico con dos pastillas. Una blanca y una azul: La pastilla azul tenia forma ovalada, la blanca tenia forma circular y mucho más pequeña que la otra.

-Buenos días – Solo lo miraste no respondiste nada – por fin despertaste dormilón – te lo dijo con una sonrisa en la cara, como si le alegrara decirte eso – aquí está tu medicina, recuerda tomártela para que mejores.

-Que sucede que hago aquí ¡¿QUÉ ES ESTE LUGAR!? – Le gritaste al hombre que aun tenía una sonrisa en su cara. Y hecho una risilla.

- ¿acaso te lo tengo que repetir? Este es tu hogar desde hace más de diez años – te respondió sin preocupación. Tu corazón se aceleró y respondes con un tono de voz alto.

-¡¿Qué paso con los oficiales, y el auto blindado… Y el fuego y.. todas esas armas?! – lo decías bajando tu tono de voz.

-Ay, cuantas veces te lo tengo que decir que eso no existe, nunca paso eso, tu imaginación juega contigo – Raramente al hombre aun no se le borraba la sonrisa de la cara hasta el momento en que te empezaste a desesperar:

-¡QUE RAYOS ES ESTE LUGAR! ¿¡QUE HAGO AQUÍ!? ¿¡Qué no comprende que los matará a todos!? – al gritar escupías saliva. Y al hombre se le borro por completo la sonrisa de la cara y le murmuro algo al oído a la mujer que lo acompañaba, y salió a un paso acelerado de la habitación en que estabas. -¡QUE VA HACERME! –

La mujer sacó una jeringa -¡NO ALEJESE DE MI! ¡NO ME HAGA DAÑO! –

-Lo siento es por tu bien – dijo nerviosa la mujer apuntándote a tu brazo con la jeringa aunque le iba a ser casi imposible inyectarte por tanto que te movías. Y de golpe te encaja la jeringa.

-¡NO! ¡No! No… - empezaste a bajar el volumen de voz. Lo último que alcanzaste a ver fue como te hacían tomar las pastillas y todo se torna negro.

sábado, 10 de julio de 2010

Capitulo 7

Capitulo 7 “El horno humano”

-¿Tu qué crees que hagan con el cuerpo? -

-No lo sé, según oí rumores no ha sido identificado, quizás hagan pruebas con él, o quizá le quiten algún órgano. - Dos conductores de una ambulancia charlaban mientras uno conducía y el otro fumaba un cigarrillo. Aquella ambulancia estaba realmente asquerosa, había vasos de café tirados, colillas de cigarro, papeles hechos bola, discos compactos, un celular tirado y una que otra fotografía de unos niños atrapadas con un clip en los tapasoles.

El conductor llevaba lentes oscuros y una gorra roja con blanco, el copiloto era el qe fumaba y no llevaba lentes, tenía barba pero no era muy larga.

El conductor dice:

-Al menos yace muerto ese imbécil, tenía miedo hasta de salir a lavar la ropa – El copiloto lo mira como sorprendido y le responde:

-Pues… si, tienes razón, ¿Cuántos asesinatos eran? ¿31?-

-Según creo eran 32… listo, hemos llegado- decía el conductor mientras estacionaba en reversa la ambulancia para bajar el cuerpo y llevarlo a la morgue del hospital.

Luces se reflejaban en esa camilla, pequeños brinquitos daba cuando pasaba por algún riel.

-A la morgue… La clave es 1, 7, 1, 0, 0 y 9 – Voces se oían, nada era claro, todo se veía blanco y borroso, se veían sombras y siluetas de objetos y personas por todas partes.

- ¿Qué harán con el cuerpo? –

-Le haremos algunas pruebas por sus órganos, tal vez alguno se pueda utilizar para un trasplante, escuché que una mujer en el tercer piso ocupa trasplante de riñón –

-y… ¿cuál es el nombre del cuerpo?

-Es…- Se oye un sonido agudo como el de una campanita. – Lo siento voy tarde, el cuerpo no ha sido identificado, y además ya llegue, cuando haya mas información seguro saldrá mañana por la mañana en el periódico- Da un brinquito la cama al salirse del ascensor.

Era un lugar oscuro, había camillas 2 camillas de acero, en una de ellas había un cuerpo con incisiones por el pecho en forma de “Y”. En esa habitación había 2 lavabos, una mesita con utensilios para operar, Un refrigerador: aun lado de el había una mesita cuadrada y pequeña, sobre ella se encontraba un pequeño televisor, una puerta que llevaba a los baños Y otra puerta de acero cerrada con una pequeña ventana en la parte media superior. El piso estaba reluciente de limpio, se reflejaban los focos de luz blanca que se ubicaban colgando del techo oscuro, pero había marcas de sangre en el piso: al parecer no la habían podido quitar. En esa habitación había una puerta semi-abierta; se podía ver varias camillas pegadas a una pared, en las camillas se encontraban cadáveres de personas etiquetadas, estaban tapadas con una respectiva sabana blanca.

Estaba tu cuerpo en una camilla, y la empujaban 2 hombres: era el chofer de la ambulancia y el copiloto, seguían a un hombre con bata blanca y con lentes de media luna, tenóa unos pantaloncillos negros, le quedaban como brinca charcos pues se veían sus calcetas blancas y sus zapatos negros: uno de ellos estaba desamarrado. Tenia cabello castaño y canoso. El hombre se veía algo apurado y nervioso pues llevaba un paso acelerado y estaba un poco tembloroso, quizá solo era la edad, son de esas cosas que uno ve a diario y no le toma importancia alguna.

- Pó-pónganlo e-en… esa c-camilla – Dijo el hombre de la bata blanca con una voz cortada, ronca y anciana al momento de apuntar la camilla de acero desocupada. Mientras caminaba apuradamente a tapar el cuerpo de la otra camilla.

Los dos hombres que empujaban la camilla donde se hallaba tu cuerpo se miraron mutuamente con desprecio por aquel hombre. Subieron rápidamente tu cuerpo a la camilla y se retiraron rápidamente dejando la camilla allí.

-Muy bien, veamos lo que paso aquí- dijo el hombre de la bata, como si hablara solo.

Destapo tu cuerpo, lo primero que observo fue tu destruida cara por el impacto de la bala y al observas el resto del cuerpo le llamo la atención las marcas que tenias en el brazo derecho, que era un símbolo como una “H” y un “i” al revés y en medio de la “H” –Parece que hay una orden de una… muestra de sangre. Bien no será difícil- Curiosamente dejó de tartamudear. Fue rápidamente hacia la mesita donde se encontraban los utensilios, entre ellos se encontraba una jeringa algo gruesa, la agarra y se devuelve rápidamente hacia el cuerpo, pincha el brazo y extra sangre: era espesa y obscura. Las luces empezaron a parpadear un poco, tu mano se movió un poco, el hombre de bata se hizo para atrás y la jeringa cayó. Sonrió, cerró los ojos y se toco la frente: y hecha una risilla nerviosa.

-Solo fue un… Reflejo – Se agacha el hombre para recoger la jeringa, al levantarse todo seguía normal, fue hacia un teléfono que yacía colgado en la pared junto la puerta de entrada y marcó la extensión 106 –Y-ya tengo-o la pru-prueba de sangre- y colgó el teléfono.

Horas después suena el teléfono, el hombre de la bata sale corriendo con unas galletas en la mano izquierda – ¿¡S-s-si!? –

-Ocurre que al buscar en la base de datos no hemos encontrado ningún registro, al parecer fueron borrados, y necesitamos un riñón, al parecer esta en buen estado, y también necesitamos el corazón-

-Claro se los tendré en unas horas- y cuelga el teléfono.

Horas mas tarde al momento de sacar el corazón suena el teléfono una vez más, el hombre se quito los guantes y dejo el bisturí.

-bue…- Es interrumpido por el hombre del teléfono:

¡hay ordenes de incineración inmediata –

-¡Pe-pero necesita un la-largo proceso d-de preparación!-

-¡INMEDIATO!- Se exalto la voz por el teléfono.

-C-claro, en…seguida- fue caminando hacia la camilla de acero y la otra camilla, empujo violentamente tu cuerpo hacia la camilla. Y empujo con fuerza la camilla hasta la puerta de acero, se acerco a ella sin la camilla y saco de una de sus bolsas de su bata unas llaves y abrió la puerta, siguió empujando la camilla. Había pocas cosas en esa habitación, solo un mueble de acero con unos botes de plástico y una gran caja de acero con unas perillas y una puertita de acero lo suficientemente grande como para meter a una persona adentro. Puso la camilla verticalmente frente a la puerta abierta y empuja tu cuerpo hacia adentro del incinerador y cierra de golpe la puerta, y mueve 2 perillas y por los pequeños orificios que quedaban de la puerta salía luz rojiza por el fuego, el hombre con la bata sale un momento a seguir con su comida, y prende el televisor, se fija en la hora y sigue viendo el televisor.

Dolor o ardor era lo que sentías, luces por todas partes. “¡QUE SUCEDIA!” estabas encerrado rodeado de llamas, te estabas quemando y sangrabas, llevabas una bata azul puesta llena de sangre. Gritas de dolor y desesperación, quizás ahí adentro la temperatura era superior a mil grados.

El hombre soltó de pronto su alimento y corre al cuarto de incineración. Se escuchaban golpes en la puerta y se abre.

Tratas de salir lo antes posible de esa maquina, por la altura de donde estabas caíste al suelo dando un fuerte golpe. El hombre de la bata se queda atónito, lo único que puede decir es: ¡Santo dios! ¡¿Que rayos sucede?!

Por mas que intentabas no podías decir nada, solo podías emitir sonidos ásperos, tu rostro estaba completamente ilegible, ya no sabias los que eras, miraste tus manos estaban carnosas y sangrantes. El hombre de la bata cae desmayado.

Caminas asombrado dejando huellas de sangre marcadas, no tenías ni un cabello en todo tu cuerpo, tus parpados estaban destrozados, y salía sangre por tus ojos. Te fijas en tu pecho, lo tenias abierto, sangrabas. No sabes que hacer, el hombre de la bata corre al teléfono y llama a seguridad ¡AUXILIO! ¡Algo suce..! – el hombre cae golpeándose contra la pared. Tenía un bisturí encajado en la espalda. Sorprendido, lo primero que haces es quitarle la bata al hombre. Solo emitías sonidos de desesperación. Fue contra tu voluntad, solo lo hiciste. Se abre la puerta de entrada y salen dos guardias de seguridad desarmados, no les costo trabajo darse cuenta de lo que sucedía -¡AL-ALTO!- Grita uno de los guardias.

Corres a la fuerza en contra de los dos guardias, ninguno se opuso a lo que hiciste, pues estaban inmovilizados, después de unos instantes uno de los guardias reacciona y le dice al otro -¡TRAS EL! – y tardo unos segundos mas en reaccionar y corren tras de ti. Les llevabas mucho adelantado corriste hacia el ascensor y presionaste el botón que llevaba al primer piso, antes de que las puertas se abrieran el ascensor se detiene en seco, volteas a todas partes y te das cuenta de la salida de emergencia de arriba: la empujas con fuerza y tratas de subir, pero tus débiles brazos no te permitían subir por las quemaduras, pero igual sigues intentando, hasta que lo logras, no estabas ni a treinta centímetros de la puerta del piso uno, así que las empujas hacia los lados para abrirlas, te arrastras hasta llegar completo al piso.

Toda la gente se te quedaba mirando, las personas que estaban en la recepción soltaba los papeles que llevaban en sus manos. Corriste hacia la salida, mientras gente se te quedaba mirando. Los guardias tardaban en reaccionar.

Ya era de noche, casi no había gente en las calles. Estabas fuera en el estacionamiento. Lo primero que piensas es huir a un lugar seguro y buscar respuestas.

sábado, 3 de julio de 2010

Capitulo 6

Capitulo 6 “El Misterio comienza”

Todo se empezaba a poner claro, la única forma de acabar con el trato que hiciste era morir, y si rompías el pacto te esperaba una eternidad en el infierno. Aunque tú nunca creíste en él, no te quedaba duda alguna de que ya estabas viviéndolo, pues todos tus seres queridos habían muerto, y eras la persona más buscada por la nación.

-¡Nooo ALTO!- Gritó un oficial.

Tu cuerpo caía lentamente como un muñeco de trapo.

Yacías muerto en el suelo. Oficiales bajaron sus armas, pues muerto ya no eras una gran amenaza. Algunos oficiales desde sus patrullas llamaban a la ambulancia, mientras tanto otros fueron donde yacía tu cuerpo para revisar si aun tenías vida, uno de los oficiales se inca y prueba tu pulso por la yugular, el oficial voltea hacia su compañero y niega con su cabeza mientras aprieta sus labios al momento de tomar el revólver que aun estaba en tu mano ensangrentada por la que había votado del disparo. El hombre al tomar el revólver lo soltó de inmediato como si lo hubiera quemado, el oficial mira su mano y la tenia hinchada. El hombre se queda viendo fijamente su mano, se empezó a poner roja como la sangre, y lentamente se empezó a incinerar cayendo solo las cenizas, el oficial se quedo atónito, y se empezó a consumir, se empezó a extender por su cuerpo yendo desde su brazo. El oficial se paró de inmediato y empezó a gritar de dolor y chillando “¡AUXILIO!” Eso llamó la atención de los demás oficiales, y todos acudieron pues notaron que el brazo del hombre ya no estaba, en eso uno de sus compañeros corre desesperadamente hacia el hombre incinerándose, y al momento de llegar a él, se consume completamente quedando solo restos de ceniza y cayendo su uniforme al mismo tiempo que llenaba a su compañero de esas propias cenizas, todos los oficiales se quedaron atónitos por lo que habían presenciado.

Había un silencio fantasmal que es corrompido por la llega anunciada de la ambulancia por su sirena. Al llegar a la escena se baja un medico de la ambulancia y pregunta al oficial más cercano por el cuerpo, el oficial le indica con la mano alzado donde está el cuerpo, el médico indica a sus compañeros que vayan por él, pero el hombre nota que algo raro sucedió pues todos los policías estaban inmóviles y el piso estaba lleno de cenizas.

Uno de los enfermeros revisa el pulso del cadáver, mientras otros dos médicos llegan con una bolsa para su cuerpo. Antes de que metieran el cuerpo ahí, llegan desenas de fotógrafos de los periódicos locales. Todavía estaban algunos oficiales sin reaccionar sino es que estaban llorando o trataban de buscar una explicación lógica.

El resto de los oficiales trataban de calmar a la multitud entre cientos de flashes de las cámaras.

Trataban de meter tu cuerpo en la bolsa. Solo había un problema, la bolsa estaba atascada y no podían abrirla. Eso era bueno para los medios, pues tenían a su alcance mas fotos y mas historia para los periódicos. Al fin lograron abrir la bolsa, y cuidadosamente te metieron en ella.

Al fondo se escuchaban alarmas de carros, sirenas e incluso helicópteros. En lo que los médicos cerraban la bolsa en la que estabas se enmudeció el mundo, y todo se tornaba obscuro.

12 Pesos M/N Martes 25 de Noviembre de 1998

Diario Megarazzi

Tiroteo en un callejón deja 2 muertos

Se informó que el día de ayer hubo un tiroteo cerca de la zona comercial de la ciudad, dejando un policía muerto y un civil. Según testigos el civil armado era buscado por la policía por un total de 30 asesinatos.

El tiroteo comenzó cuando el asesino mejor conocido como mr.io (Misterio, Por su falta de identidad) con una sentencia de 365 años de Prisión. Escapó de la cárcel esta madrugada a las 3:27 AM, Se cree que fue un escape planeado pues llegaron hombres armados al lugar donde estaba encerrado dicho asesino, entraron asesinando a todos en la recepción excepto a la recepcionista quien afirma no haber visto nada, solo oír disparos y ver balas caer por doquier.

Los hombres armados volaron la reja del prófugo e incineraron al compañero de dormitorio del asesino. Después de aquella masacre escaparon. Al amanecer encontrar al prófugo cerca de un callejón sin salida, corrió hacia él. Estaba armado con un revolver, un oficial apuntó con su arma hacía el asesino, fue cuando el prófugo le dispara al oficial, y al parecer por la razón de que no tenia escapatoria el civil se dio un tiro en la cabeza. Así acabando con el tiroteo.

Al cuerpo del asesino le harán pruebas para revisar que sus órganos estén en buen estado, de esa manera sea donado algún órgano, y después será incinerado su cuerpo. Si no llega a ser identificado por algún familiar.

En tanto el cuerpo del oficial será entregado a sus familiares fue identificado como Edwin Neus Peña Najera…

Temporada 2