Capitulo 7 “El horno humano”
-¿Tu qué crees que hagan con el cuerpo? -
-No lo sé, según oí rumores no ha sido identificado, quizás hagan pruebas con él, o quizá le quiten algún órgano. - Dos conductores de una ambulancia charlaban mientras uno conducía y el otro fumaba un cigarrillo. Aquella ambulancia estaba realmente asquerosa, había vasos de café tirados, colillas de cigarro, papeles hechos bola, discos compactos, un celular tirado y una que otra fotografía de unos niños atrapadas con un clip en los tapasoles.
El conductor llevaba lentes oscuros y una gorra roja con blanco, el copiloto era el qe fumaba y no llevaba lentes, tenía barba pero no era muy larga.
El conductor dice:
-Al menos yace muerto ese imbécil, tenía miedo hasta de salir a lavar la ropa – El copiloto lo mira como sorprendido y le responde:
-Pues… si, tienes razón, ¿Cuántos asesinatos eran? ¿31?-
-Según creo eran 32… listo, hemos llegado- decía el conductor mientras estacionaba en reversa la ambulancia para bajar el cuerpo y llevarlo a la morgue del hospital.
Luces se reflejaban en esa camilla, pequeños brinquitos daba cuando pasaba por algún riel.
-A la morgue… La clave es 1, 7, 1, 0, 0 y 9 – Voces se oían, nada era claro, todo se veía blanco y borroso, se veían sombras y siluetas de objetos y personas por todas partes.
- ¿Qué harán con el cuerpo? –
-Le haremos algunas pruebas por sus órganos, tal vez alguno se pueda utilizar para un trasplante, escuché que una mujer en el tercer piso ocupa trasplante de riñón –
-y… ¿cuál es el nombre del cuerpo?
-Es…- Se oye un sonido agudo como el de una campanita. – Lo siento voy tarde, el cuerpo no ha sido identificado, y además ya llegue, cuando haya mas información seguro saldrá mañana por la mañana en el periódico- Da un brinquito la cama al salirse del ascensor.
Era un lugar oscuro, había camillas 2 camillas de acero, en una de ellas había un cuerpo con incisiones por el pecho en forma de “Y”. En esa habitación había 2 lavabos, una mesita con utensilios para operar, Un refrigerador: aun lado de el había una mesita cuadrada y pequeña, sobre ella se encontraba un pequeño televisor, una puerta que llevaba a los baños Y otra puerta de acero cerrada con una pequeña ventana en la parte media superior. El piso estaba reluciente de limpio, se reflejaban los focos de luz blanca que se ubicaban colgando del techo oscuro, pero había marcas de sangre en el piso: al parecer no la habían podido quitar. En esa habitación había una puerta semi-abierta; se podía ver varias camillas pegadas a una pared, en las camillas se encontraban cadáveres de personas etiquetadas, estaban tapadas con una respectiva sabana blanca.
Estaba tu cuerpo en una camilla, y la empujaban 2 hombres: era el chofer de la ambulancia y el copiloto, seguían a un hombre con bata blanca y con lentes de media luna, tenóa unos pantaloncillos negros, le quedaban como brinca charcos pues se veían sus calcetas blancas y sus zapatos negros: uno de ellos estaba desamarrado. Tenia cabello castaño y canoso. El hombre se veía algo apurado y nervioso pues llevaba un paso acelerado y estaba un poco tembloroso, quizá solo era la edad, son de esas cosas que uno ve a diario y no le toma importancia alguna.
- Pó-pónganlo e-en… esa c-camilla – Dijo el hombre de la bata blanca con una voz cortada, ronca y anciana al momento de apuntar la camilla de acero desocupada. Mientras caminaba apuradamente a tapar el cuerpo de la otra camilla.
Los dos hombres que empujaban la camilla donde se hallaba tu cuerpo se miraron mutuamente con desprecio por aquel hombre. Subieron rápidamente tu cuerpo a la camilla y se retiraron rápidamente dejando la camilla allí.
-Muy bien, veamos lo que paso aquí- dijo el hombre de la bata, como si hablara solo.
Destapo tu cuerpo, lo primero que observo fue tu destruida cara por el impacto de la bala y al observas el resto del cuerpo le llamo la atención las marcas que tenias en el brazo derecho, que era un símbolo como una “H” y un “i” al revés y en medio de la “H” –Parece que hay una orden de una… muestra de sangre. Bien no será difícil- Curiosamente dejó de tartamudear. Fue rápidamente hacia la mesita donde se encontraban los utensilios, entre ellos se encontraba una jeringa algo gruesa, la agarra y se devuelve rápidamente hacia el cuerpo, pincha el brazo y extra sangre: era espesa y obscura. Las luces empezaron a parpadear un poco, tu mano se movió un poco, el hombre de bata se hizo para atrás y la jeringa cayó. Sonrió, cerró los ojos y se toco la frente: y hecha una risilla nerviosa.
-Solo fue un… Reflejo – Se agacha el hombre para recoger la jeringa, al levantarse todo seguía normal, fue hacia un teléfono que yacía colgado en la pared junto la puerta de entrada y marcó la extensión 106 –Y-ya tengo-o la pru-prueba de sangre- y colgó el teléfono.
Horas después suena el teléfono, el hombre de la bata sale corriendo con unas galletas en la mano izquierda – ¿¡S-s-si!? –
-Ocurre que al buscar en la base de datos no hemos encontrado ningún registro, al parecer fueron borrados, y necesitamos un riñón, al parecer esta en buen estado, y también necesitamos el corazón-
-Claro se los tendré en unas horas- y cuelga el teléfono.
Horas mas tarde al momento de sacar el corazón suena el teléfono una vez más, el hombre se quito los guantes y dejo el bisturí.
-bue…- Es interrumpido por el hombre del teléfono:
¡hay ordenes de incineración inmediata –
-¡Pe-pero necesita un la-largo proceso d-de preparación!-
-¡INMEDIATO!- Se exalto la voz por el teléfono.
-C-claro, en…seguida- fue caminando hacia la camilla de acero y la otra camilla, empujo violentamente tu cuerpo hacia la camilla. Y empujo con fuerza la camilla hasta la puerta de acero, se acerco a ella sin la camilla y saco de una de sus bolsas de su bata unas llaves y abrió la puerta, siguió empujando la camilla. Había pocas cosas en esa habitación, solo un mueble de acero con unos botes de plástico y una gran caja de acero con unas perillas y una puertita de acero lo suficientemente grande como para meter a una persona adentro. Puso la camilla verticalmente frente a la puerta abierta y empuja tu cuerpo hacia adentro del incinerador y cierra de golpe la puerta, y mueve 2 perillas y por los pequeños orificios que quedaban de la puerta salía luz rojiza por el fuego, el hombre con la bata sale un momento a seguir con su comida, y prende el televisor, se fija en la hora y sigue viendo el televisor.
Dolor o ardor era lo que sentías, luces por todas partes. “¡QUE SUCEDIA!” estabas encerrado rodeado de llamas, te estabas quemando y sangrabas, llevabas una bata azul puesta llena de sangre. Gritas de dolor y desesperación, quizás ahí adentro la temperatura era superior a mil grados.
El hombre soltó de pronto su alimento y corre al cuarto de incineración. Se escuchaban golpes en la puerta y se abre.
Tratas de salir lo antes posible de esa maquina, por la altura de donde estabas caíste al suelo dando un fuerte golpe. El hombre de la bata se queda atónito, lo único que puede decir es: ¡Santo dios! ¡¿Que rayos sucede?!
Por mas que intentabas no podías decir nada, solo podías emitir sonidos ásperos, tu rostro estaba completamente ilegible, ya no sabias los que eras, miraste tus manos estaban carnosas y sangrantes. El hombre de la bata cae desmayado.
Caminas asombrado dejando huellas de sangre marcadas, no tenías ni un cabello en todo tu cuerpo, tus parpados estaban destrozados, y salía sangre por tus ojos. Te fijas en tu pecho, lo tenias abierto, sangrabas. No sabes que hacer, el hombre de la bata corre al teléfono y llama a seguridad ¡AUXILIO! ¡Algo suce..! – el hombre cae golpeándose contra la pared. Tenía un bisturí encajado en la espalda. Sorprendido, lo primero que haces es quitarle la bata al hombre. Solo emitías sonidos de desesperación. Fue contra tu voluntad, solo lo hiciste. Se abre la puerta de entrada y salen dos guardias de seguridad desarmados, no les costo trabajo darse cuenta de lo que sucedía -¡AL-ALTO!- Grita uno de los guardias.
Corres a la fuerza en contra de los dos guardias, ninguno se opuso a lo que hiciste, pues estaban inmovilizados, después de unos instantes uno de los guardias reacciona y le dice al otro -¡TRAS EL! – y tardo unos segundos mas en reaccionar y corren tras de ti. Les llevabas mucho adelantado corriste hacia el ascensor y presionaste el botón que llevaba al primer piso, antes de que las puertas se abrieran el ascensor se detiene en seco, volteas a todas partes y te das cuenta de la salida de emergencia de arriba: la empujas con fuerza y tratas de subir, pero tus débiles brazos no te permitían subir por las quemaduras, pero igual sigues intentando, hasta que lo logras, no estabas ni a treinta centímetros de la puerta del piso uno, así que las empujas hacia los lados para abrirlas, te arrastras hasta llegar completo al piso.
Toda la gente se te quedaba mirando, las personas que estaban en la recepción soltaba los papeles que llevaban en sus manos. Corriste hacia la salida, mientras gente se te quedaba mirando. Los guardias tardaban en reaccionar.
Ya era de noche, casi no había gente en las calles. Estabas fuera en el estacionamiento. Lo primero que piensas es huir a un lugar seguro y buscar respuestas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario